Presentar un disco y decir: "Nunca haríamos nada que no hayan hecho antes Billy Bragg o en las canciones de The Jam", no intenta significar nada extraordinario si antes no has conocido, hablado, te has encontrado o has visitado la colección de discos de estos dos sabios y artesanos del pop. El underground en esta pequeña ciudad (Granada Spain) quiere decir un millar de grupos y cantantes fuera o dentro de onda, pero no sólo estar en ella sino ser parte fundamental de ella y a la vez convertir a un grupo en uno de culto, desde sus inicios, significa un poco más. Esto es MARTÍN: un grupo con nombre de niño y motocicleta azul que hace tambalear tu vida, en general.
La vida en general (El ejército rojo, 2007), previsto como un álbum–concepto en 14 canciones sobre el (des)amor de una activista y un espectador de la vida que comienza diciendo "yo tengo una luz" y acaba con "...ya he visto lo que

quería saber del mundo", es un resumen ajustadísimo de la experiencia vital de nuestra época, las observaciones de la sociedad y un claro ejemplo de la ironía de los textos, donde las protestas cotidianas, los problemas sociales desde el punto de vista del anarquismo auténtico, se mezclan con el amor o el no conformismo por la perdida de tu amor (descubrir las distintas direcciones que se han tomado mientras creces..)
Singles imprescindibles como "Excursión al campo el viernes", "El túnel del tiempo", "Anarquismo y el movimiento de la clase trabajadora". Acordes sencillos y estribillos inolvidables.

Este disco sale del underground, con un espíritu arty y la actitud y la urgencia del primer punk, donde se alojan las melodías que nos acompañaron justo a la hora de dormir, cuando besamos a una chica, o bebimos whisky por primera vez, y hacer que suenen en nuestra cabeza al mismo tiempo que su música en una experiencia dulce y desgarradora, a partes iguales. Imprescindible.